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La carne de burro llega a la mesa argentina: entre la crisis ganadera, el debate sanitario y un mercado en busca de alternativas.

El consumo de carne equina asnal crece en el país impulsado por el contexto económico, pero su comercialización sigue siendo ilegal a nivel nacional. Chubut lidera una experiencia experimental mientras los expertos exigen marcos normativos claros.

La carne de burro llega a la mesa argentina: entre la crisis ganadera, el debate sanitario y un mercado en busca de alternativas.

El consumo de carne equina asnal crece en el país impulsado por el contexto económico, pero su comercialización sigue siendo ilegal a nivel nacional. Chubut lidera una experiencia experimental mientras los expertos exigen marcos normativos claros.

El avance del consumo de carne de burro en Argentina no tardó en encender el debate. Aunque el fenómeno refleja el profundo impacto de la crisis en el sector ganadero y la búsqueda de nuevas fuentes proteicas por parte de los consumidores, su comercialización choca con un obstáculo legal de fondo: el producto no está contemplado en el Código Alimentario Argentino, por lo que su venta permanece prohibida en todo el territorio nacional.

La única excepción es la provincia de Chubut, donde las autoridades autorizaron una experiencia de carácter experimental destinada a evaluar la viabilidad productiva y comercial del producto. La iniciativa patagónica se convirtió así en un caso testigo a nivel nacional.

Especialistas del sector sanitario y alimentario advierten que, para que la carne de burro pueda integrarse formalmente al mercado, deberá someterse a controles sanitarios estrictos y ser incorporada a la normativa vigente. Hasta entonces, el fenómeno sigue siendo tanto un síntoma de la crisis como una ventana abierta hacia nuevas alternativas de consumo en el país.

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