
La justicia investiga amenaza de bomba en el Hospital Rawson con una bioquímica como principal sospechosa
Una amenaza de bomba que provocó una evacuación masiva y un gran despliegue policial en el Hospital Rawson ha llevado a la justicia a identificar a una sospechosa clave: Rosario Cortéz, una bioquímica residente que se encontraba trabajando en el centro de salud cuando se realizó la llamada.
El fiscal Ignacio Achem, de la UFI Genérica, confirmó que la comunicación al 911 se originó dentro del hospital y fue realizada desde una línea telefónica fija, no a través de una aplicación. Este dato fue crucial, permitiendo geolocalizar rápidamente el número y determinar quién era el titular del teléfono.
Cortéz fue detenida en el hospital. Sus abogados defensores llegaron al lugar, y uno de ellos, Guillermo Ruíz Giordano, quien es cuñado de la bioquímica, declaró en una breve rueda de prensa que su defendida estaba en el laboratorio en sus tareas habituales al momento de la llamada. La defensa sostiene que su teléfono pudo haber sido hackeado, aunque la fiscalía mantiene a Cortéz como la principal sospechosa mientras avanzan las pericias.
Luego de más de dos horas de inspección exhaustiva por parte de la Brigada de Explosivos de Bomberos de la Policía de San Juan, se confirmó que no había ningún artefacto explosivo en las instalaciones.
Por seguridad, se evacuaron las áreas de internación, consultorios externos y el Hospital de Niños, siguiendo las directrices del director del hospital, Juan Pablo Gempel. Solo el personal médico esencial y la policía permanecieron en el edificio.
El incidente causó gran impacto y preocupación en el sector de la salud, y movilizó significativos recursos de emergencia. La investigación sigue en curso, y la fiscalía busca determinar si Cortéz fue la autora de la llamada o si su versión sobre un posible hackeo de su teléfono puede ser verificada.